Velocidad de bajada

Velocidad de bajada

La velocidad de bajada o descarga ofrece información sobre con qué velocidad se reciben los datos a través de una red. Normalmente, la velocidad de descarga se indica con la unidad bit por segundo o con sus múltiplos: kilobit por segundo y megabit por segundo. En una conexión a Internet, la velocidad de bajada junto a la velocidad de subida son las principales responsables de la potencia y el rendimiento. La velocidad de bajada determina, entre otros parámetros, cuán rápido se cargan las páginas web y se muestran en el ordenador del usuario. La velocidad máxima de carga de vídeos y audios en streaming desde Internet también depende de la velocidad de descarga de la conexión. Para que una conexión a Internet pueda considerarse conexión de banda ancha, La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ha establecido que el índice de transmisión debe ser de al menos 2048 kilobits por segundo. Algunos países y regiones, no obstante, definen otros valores para las conexiones de banda ancha.

Velocidades de datos distintas en subida y bajada en conexiones a Internet asimétricas

Muchas conexiones a Internet se basan en los llamados procedimientos DSL asimétricos, como el ADSL o VDSL. Estas tecnologías de transferencia tienen la particularidad de que la velocidad de bajada supera por mucho la velocidad de subida. Para las conexiones a Internet destinadas a un uso privado, en las que se extraen muchos datos y se transmiten pocos datos a la Red, este tipo de dimensionado es totalmente suficiente. Sin embargo, si se facilitan aplicaciones y servicios profesionales a través de la conexión a Internet, las velocidades de subida y bajada deben ser lo más similares posibles. Esto ocurre porque los datos que se extraen desde el servidor deben transmitirse primero mediante el canal de subida a la Red, antes de llegar a la conexión del usuario a través del canal de descarga y hasta el terminal.

 

Qué implica la velocidad de subida y bajada para las instalaciones telefónicas en la nube

En una instalación telefónica en la nube, la llamada se transmite a través de una conexión a Internet normal. Básicamente, una conversación necesita la misma capacidad de transmisión en ambas direcciones. Si tan solo se utilizan unos cuantos canales de llamada, suele bastar con una conexión a Internet asimétrica de banda ancha. No obstante, si el ancho de banda total de las conexiones paralelas supera la capacidad máxima de subida, aparecen problemas a pesar de contar con una velocidad de descarga suficientemente grande. Por ello, si una conexión a Internet está destinada al uso de la telefonía en la nube siempre hay que tener en cuenta las velocidades de subida y bajada a la vez.

 

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