La tecnología obsoleta y la infraestructura analógica limitada obstaculizaron el crecimiento. Cada vez que un nuevo empleado se unía, su estación de trabajo tenía que ser conectada manualmente, creando ineficiencias. La dependencia del hardware PBX obsoleto restringía las operaciones a una sola ubicación, haciendo imposible el trabajo remoto y sofocando la escalabilidad.
Los problemas de comunicación surgieron cuando los equipos luchaban por cambiar sin problemas entre dispositivos web, de escritorio y móviles. Además, las opciones de comunicación fragmentadas llevaron a un descenso en la calidad del servicio al cliente.